Grandes sueños tenía aquel cucaracho que, por haber nacido en buena familia, gozaba de las riquezas, ventajas y placeres que todo ser de su especie debería tener.
En la escuela siempre fue el mejor sacando excelentes notas y recibiendo reconocimientos por parte de sus compañeros. Su camino era sin duda el de un cucaracho exitoso que lograría grandes cambios en el mundo.
Así fue creciendo y conociendo otros cucarachos y haciéndose de amigos, hasta que un día en una fiesta muy importante justo detrás del deposito de basura de la calle 37 Maximiliano (nuestro amigo) conoció a Conchita la bella hija del conde Don Sergio. Ambos charlaron un rato, se dijeron un par de cosas al oído, el le acarició una antena, a ella le temblaban las patitas, pero el conde vio entonces lo que ocurría e inmediatamente llamo a los guardias para que los separaran.
Y así Maximiliano volvió afligido a su casa en donde, al verlo en tal estado, su padre se acerco y le pidió que le contara que andaba mal. Maximiliano le contó lo ocurrido y su padre sonrió como siempre lo hacia cuando tenia en mente un plan y le dijo:
-Tu no te preocupes, he trabajado con Don Sergio muchos años y el sabe el tipo de persona que eres. De seguro en la fiesta no te reconoció pues ya andaba con unas copas de mas, pero mira, mañana hablare con el y con un poco de suerte arreglare una cita para que te encuentres con Conchita ya con el permiso de su padre.-
Las lagrimas corrieron por los ojos de Maximiliano y así fue. Al día siguiente se encontraron, comieron, bebieron, rieron y después de unas cuantas semanas se dio la noticia de que habría boda.
Que mala suerte la de esta joven pareja…
Aquel mismo día una lluvia de insecticida que venia del cielo, mato a todos los asistentes a la boda incluyendo a los padres… De algún modo Maximiliano y Conchita pudieron escapar y así fue como terminaron en un pequeño hueco entre dos paredes.
Conchita había puesto huevos y Maximiliano tenia que salir todas las noches por el lavamanos a buscar algo de comida. Después de lo ocurrido y aunque lo perdieron todo excepto el amor que se tenían, entre los dos lograban salir adelante día con día aunque muchas veces no tenían nada que comer y cuando se sentían tristes, se acurrucaban a lado de sus huevos y empezaban a recordar aquellos hermosos días de escuela, cuando eran jóvenes, cuando lo tenían todo.
Un día los huevos comenzaron a romper y Maximiliano tuvo que salir a buscar comida de día. Eso, sabían ambos, era algo muy peligroso. Sin embargo el se preocupaba mas por su familia y decidió salir.
Aquel día yo estaba caminando por el pasillo de mi casa y vi a un cucaracho correr de lado a lado…
Era Maximiliano quien murió aplastado por mi zapato.
FIN
No me hago responsable de los transtornos mentales que este blog pudiera producirte... jujuju
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